World Trip Stage 12 @ Kioto

Ago 8, 2007 – Llegada a Kioto, fuegos artificiales en Ötsu
Ago 9, 2007 – Templos, templos y más templos en Kioto

Fotos de Kioto

Ago 8, 2007 – Llegada a Kioto, fuegos artificiales en Ötsu ir arriba

Aquí te cuento que he llegado a Kioto. Es la segunda ciudad más importante de Japón después de Tokio, y en algún momento del pasado también fue la capital. Es una ciudad antigua, con muchísima historia, y con la mayor concentración de templos y santuarios en Japón. La mayor parte de la ciudad ha sido catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tomé el tren desde Osaka, y en media hora llegué a la Estación Central de Kioto. La estación es una obra maestra de la arquitectura, suuuuuper grande y moderna, tipo aeropuerto.

Acá hay fotos de la Estación Central.

Con Jorge, el español que conocí en el hostal de Tokio, quedamos de vernos en Kioto a las 2 de la tarde a la salida de la estación central. Así que me fui para allá, y ahí nos encontramos. Fuimos a buscar un lugar para almorzar porque me estaba murieeeendo del hambre! Entramos a un restaurante (creo que era “comida rápida” japonesa), donde NADIE hablaba ni una pizca de inglés, así que a puras señas, con fotos y señales nos dimos a enteder lo que queríamos. Acá te sirven justo cuando te sentás un vaso con una bebida que se ve muy apetitosa: tiene un color verde, está helada, y pareciera jugo de guayaba, o limonada…. Pero cuando di el primer sorbo me di cuenta que era té verde, la bebida por excelencia en muchas partes de Asia… ouch… no era lo que esperaba, pero igual, me la tomé…

Luego había que buscar a cuál de los millones de templos que hay en la ciudad visitaríamos primero. Mmmmm, son las 5 de la tarde, y todos los templos cierran a las 4… buuuuu… así que nos fuimos al hostal a dejar mis maletas, y luego a ver dónde conoceríamos por la noche.

Al llegar al hostal, había una chinita que trabajaba ahí que nos invitó a ir a un show de fuegos artificiales. El show sería en Ötsu, una pequeña ciudad cerca de Kioto. Así que dicho y hecho, nos fuimos al show, junto con otros huéspedes del hostal. Súper buena onda todos, ahí conocimos a otros dos españoles, Roberto y Javi, tres australianos (que se tenían un juego raro, porque uno había llegado con la novia del otro… mmmm no terminé de entender qué era lo que había pasado…), y un noruego que había viajado por toda Latinoamérica (menos por El Salvador :( :(... ).

Al parecer tooodo mundo iba para ese show, porque el tren estaba repleto. Lo interesante fue ver a miles de japoneses con sus “vestidos de domingo” (así les decimos en El Salvador, jejeje). Cuando hay alguna ocasión especial, o cuando hay algún festival o algo parecido, los japoneses visten sus kimonos y yukatas. Hombres y mujeres están van muy orgullosos vistiendo sus trajes, y les gusta que uno les tome fotos de manera discreta. (NOTA CULTURAL: los kimonos son esos trajes japoneses que nosotros los “occidentales” conocemos, pero en realidad, los kimonos se utilizan en eventos súper especiales, son una especie de trajes de gala. Las yukatas son trajes más sencillos, pero igualmente vistosos. Un kimono puede costar desde unos US$300 hasta unos $20,000 o $30,000 dicen por ahí…)

Al llegar la estación de Ötsu, hay millones y millones de gente, caminando hacia la bahía, para ver la “alborada” como le decimos nosotros. Nosotros nos detenemos para comprar unas cuantas birrias. Acá me tomé mi primera birria en Japón, la cual me costó US$4 aproximadamente (no crean que era una cerveza súper refinada servida en un club, con vaso de vidrio todo elegante! Noooooooooo, era una pinche cerveza de barril, servida en un vaso minúsculo de plástico… pero estaba buena! Jajajaja)

Cuando íbamos caminando hacia la bahía, venían manadas y manadas de gente en dirección contraria, porque al parecer el show ya casi estaba por terminar. No nos importó, y seguimos caminando. Llegamos a unas ventas de comida, tipo feria, con varias “champas” (pequeños establecimientos informales) donde vendían tallarines, pollo en palillos, pulpo, entre otras cosas típicas. En comida gasté como US$15 y no me llené para nada… Japón para mí es súuuuuuuper caro, pero igual, vale la pena la visita!

Llegamos a la bahía y nos sentamos a comer. De repente, una japonesa se me acercó y me preguntó si me quería sentar con ella y sus amigos… Whaaaaat??? Dije yo… (para mis adentros), y le dije que sí. Jijiji…. Al parecer a la japonesa le llamó la atención que yo no era “chino”, que no era “flacucho” (para nada!) y que tenía un color de piel extraño… qué sex appeal el mío! Jajajaja

Me senté, me tenía que quitar los zapatos para poder sentarme con ellos. La japonesa no hablaba mucho inglés, así que uno de sus amigos sirvió de traductor. Me preguntaron que de dónde era, (de “Salvadoro” como dicen en japonés…), qué estaba haciendo en Japón, si me había gustado el país, etc. etc. etc. Fueron muy amables, me regalaron una botella de agua (vieron que estaba bañado en sudor… recuerden que en Japón está como a 33 grados tooodo el día, y como a un 95% de humedad!), me regalaron un pan, un abanico, y un sombrero!!!! (siempre había querido un sombrero, pero nunca había hallado de mi talla… pero este me quedó perfecto!). Estuve platicando con ellos, y en eso llegó Hana (la japonesa del hostal) a traerme, porque ya nos íbamos… Yo traté de devolverles lo que me habían dado, pero me dijeron que era un regalo, y que me lo tenía que quedar! Así que me fui con mi botella de agua, mi abanico y mi sombrero (el pan ya me lo había comido, jejeje). Qué buena onda.

Acá hay fotos de Ötsu.

Cuando íbamos de regreso pasamos comprando un par de cervezas más, y nos fuimos a tomarlas al hostal. Ahí conocimos a otros tres españoles (ostia tío! En este viaje sí que he visto españoles por todos lados! A cada sitio que voy oigo a alguien hablando con la eshe y la zeta).

Acá hay fotos del Hostel.

Ago 9, 2007 – Templos, templos y más templos en Kioto ir arriba

Quedamos con Jorge, el español, de vernos a las 9:30 am en la estación central (él se estaba quedando en otro hostal). De ahí saldríamos a conocer los templos en Kioto. Estuve hasta las 10, pero al parecer se quedó dormido… así que me fui yo solo a hacer el recorrido por Kioto. Acá hay un montón de templos, así que me compré un “day pass” para viajar ilimitadamente en la red de buses y en el metro.

El primer templo al que fui es el Palacio de Higashiyama en Jisho-ji. Este está inscrito como Patrimonio de la Humanidad en la UNESCO. Acá se encuentra el “Pabellón de Plata”, construido en 1489. En la calle que lleva a Jisho-ji hay varias ventas de artesanías, comidas y dulces típicos.

Fotos de Jisho-ji.

Luego me fui en un bus, a ver dónde me llevaba… y me bajé en el Templo Myoho-in (acá hay fotos de este templo), que data del año 1595. Cerca queda el museo de historia de Kioto, al que no entré, pero le tomé fotos desde afuera…
Es interesante ver que los japoneses están realmente obsesionados con el color de su piel. A toda costa evitan el sol, y no les importa tener calor, con tal que su piel no se vuelva oscura. Cuando van por la calle, siempre llevan sombrillas, guantes que les llegan hasta arriba de los codos, manejan con guantes para no quemarse (y para evitar tocar la suciedad también…), las bicicletas tienen compartimientos especiales para meter las manos y que no les caiga el sol, etc etc etc…

Luego me fui a la zona de Arashiyama (fotos de Arashiyama), donde hay varios templos y santuarios. Pasé por el estanque de Osawa, y luego me fui caminando hasta Ninomiya (fotos de Ninomiya). Acá tuve la suerte de encontrarme con una verdadera geisha!!! Las geishas son cortesanas, expertas en el arte del entretenimiento, y según cuentan algunos, el ser geisha es un don que no todas las mujeres tienen. Hoy en día casi no quedan geishas, por lo que las pocas que hay son vistas con mushísimo respeto y admiración. Esto es algo del pasado japonés que escasamente se conserva. Las geishas no son prostitutas, aunque los hombres que disfrutan de sus atenciones y entretención deben pagar cierta cantidad de dinero a la casa a la que pertenecen.

La geisha que vi estaba acompañada por un hombre vestido con yukata, tipo samurái (hay que aclarar que los samurái ya no existen hoy en día… pero dicen que todavía hay familias descendientes de samuráis, muchas de ellas involucradas con la muy poderosa mafia japonesa). Ambos estaban paseando en un carruaje cargado por un hombre. De estos carruajes se observan por todos los lados tradicionales de Japón. Me causó impresión el hecho de que la geisha no se incomodó cuando le tomé fotos, al contrario, posaba para la cámara.

Este día fue suuuper bueno, pero caminé unos 10 o 15 kilómetros en total… así que terminé muy cansado. Tengo ampollas en los pies, pero han valido la pena.

Me fui de regreso al hostal, a cambiarme de zapatos porque ya no los aguantaba… Cuando llegué, como 5 minutos después llegó Jorge a buscarme, así que nos fuimos con él en la noche a buscar algo de comer.
Fuimos a Ponto-cho, que es la calle donde se encuentra la vida nocturna de Kioto, llena de tiendas súper exclusivas, restaurantes, y uno que otro bar (bien escasos los bares, la verdad).

Fotos de Ponto-cho.

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